PROPUESTA SEMANA 2
LA ÚLTIMA GARRAPATADA
"¡Últimas noticias! Atención, oyentes, se ha producido un fatal accidente en el vecino pueblo de Albaida. Al
parecer, un hombre de unos cuarenta años se ha precipitado al vacío desde la
ventana de su piso ubicado en una cuarta planta del numero cuatro de la calle
de la Iglesia, muy cerca de la Torre Mocha. Este señor estaba tendiendo y se
estiró demasiado al intentar colgar unos calzoncillos con tan mala suerte que
se le fue medio cuerpo. ÉL no quería es evidente, pero al verse con la mitad de su
cuerpo en el aire, el otro medio voló en su rescate y ambas mitades se vieron
abocadas a un trágico desenlace. A la mitad del descenso, unas enaguas color
carne de la vecina del segundo, le sirvieron de improvisado paracaídas
amortiguando así la bajada. A pesar de eso, y tras unas volteretas enredado en los cables de otro tendedero, el
cuerpo de este señor siguió su camino hasta el suelo quedando su mascota
enganchada en un sostén. Dio con sus huesos en uno de los toldos de un
supermercado y tras un par de piruetas cayó al cemento, no pudiendo ser atajado
en un primer momento por un chico que pasaba por allí. El señor, con pronóstico
reservado, se debate en estos momentos entre seguir con su vida al servicio del
palaustre o dedicarse a su recién descubierta pasión, el circo. El chico tiene
casualmente unas pruebas de portero el próximo fin de semana. Hasta el lugar
de los hechos se han desplazado diversas dotaciones de medios sanitarios,
bomberos y dos representantes del Real Betis Balompié".
Con esta noticia comenzaba
el último programa en radio Olivares, de unos chavales de diecisiete años que a
principios de los años noventa entretenían a un pueblo ávido de animados contenidos.
Llevábamos más de un año en antena y aunque no teníamos datos de audiencia, sí
que sentíamos, por las llamadas que recibíamos, que nuestro programa estaba
calando en el público. Pero esta noticia hizo tambalear los cimientos de "La
última garrapatada", que así se llamaba nuestro espacio. Sucedió todo muy
rápido, nada más terminar de dar la exclusiva, comenzamos a recibir llamadas,
unas más suaves y otras tachándonos de tarados y advirtiéndonos de que iban a
tomar medidas contra nosotros. Ese fue el caso de una señora, que nos
interpelaba fuera de sí en los siguientes términos.
- Pero, ¿es que se habéis
vuelto locos ? ¿A ustedes os parece que todo vale?
- Cálmese señora ¿Qué es
lo que pasa?
- Como que me calme, qué va a pasar. La noticia esa que habéis dado.
- ¿Qué ocurre?
- Qué va a ocurrir, que no se puede consentir
lo que estáis haciendo, que no se pueden gastar esas bromas. Que yo vivo en esa
dirección.
- ¿Qué dirección? Ah vale,
la que hemos dado en la noticia. No me diga que vive usted en —consulté mis
papeles— la calle de la iglesia…
- Numero cuatro —me cortó
ella—. Exacto ahí vivimos mi marido y yo.
- Pero no vivirá usted en
un cuarto piso ¿no señora?
- Dejarse de tonterías. Esas cosas no se pueden hacer. Voy a denunciaros, no se puede jugar con la gente así. Y además, decir que era mi marido el que estaba tendiendo. Hombre por favor, hasta ahí podíamos llegar, eso sí que no lo voy a consentir. Os voy a denunciar ahora mismo.
Nosotros por entonces
éramos unos honrados imberbes casi sin calar. Enseguida nos vimos imbuidos en
aquella tormenta de odio y repulsa que se formó en un pis pas, asunto éste que
nos sobrepasaba y no sabíamos cómo afrontar. Los directores de la radio se
acercaron hasta el estudio para tranquilizarnos y aconsejarnos que aclaráramos
lo sucedido por antena. Fue entonces cuando dimos la noticia que cerraría para
siempre el programa.
"Queridos oyentes, a raíz
de las últimas llamadas recibidas en relación con el accidente ocurrido en
Albaida, queríamos aclarar que el señor se encuentra en perfecto estado y que
no era él el que estaba tendiendo, sino su señora, que también se encuentra
bien. El caballero, siempre según nuestras informaciones, lo que estaba
haciendo era planchar. Buenas tardes y gracias por escucharnos".
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