PROPUESTA SEMANA 2
REPRODUCCIÓN ROJA DIVISIÓN AZUL
Juan Francisco Reyes González
La alcoba donde se hallaban reunidos de
forma improvisada parecía la sala de juntas de una gran empresa, y no por las
formas, sino por el tema que iban a tratar. Se miraron los tres en
silencio. El padre caminaba de una
esquina a otra, se quitaba la mascota y chasqueaba la lengua, la madre se
envolvía las manos en el delantal con la cabeza gacha cuando soltó.
- Francisco, hijo mio, hemos hablado con el
cuñado de la Juani, trabaja en el cuartel del Duque, es sargento o no se qué,
escucha bien, te va a adoptar tita Amparito, mi hermana, de todas formas, desde
que mataron a tu tío, vives más tiempo con ella que con nosotros
- ¿ Qué dices mamá?
- Calla, es solo papeleo. Vivirás con ella,
estás a dos pasos de nosotros. Si te pasas allí la mayoría del día. Así no te
llamarán de ningún sitio. Como es viuda y no tiene más hijos...tita te quiere
mucho.
- No entiendo
- Que no podrán llamar del ejercito ni para
ir a otra maldita guerra.
- No llores mamá.
Francisco andaba enfrascado en el campo
sembrando melones y acelgas, el sol apretaba desde bien temprano y aunque era
joven, acababa de cumplir veintidós años, sus doloridos riñones le estaban
pidiendo un descanso. En esas estaba cuando
escuchó a lo lejos la voz de su hermano mayor que lo llamaba a voz en
grito.
- Cocoooo Cocoooo tenemos que irnos.
Francisco se apoyó en su azadón para
descansar y escuchar lo que decía su hermano que se acercaba a paso ligero.
- Mamá quiere decirte algo. Recoge que nos
vamos, le dijo su hermano cuando lo tuvo enfrente.
Ya en su casa Francisco se percató de la
cara de preocupación de su madre y del nerviosismo de su padre que encendía un
cigarro tras otro. Qué es lo que está pasando, se preguntaba.
- Han dicho por la radio, que seguramente
la semana que viene te tendrás que reincorporar al ejercito.
- Ya estuve en el frente mamá, dos años.
Estoy vivo de milagro.
- Lo sé, pero no quedan hombres. ¿Qué
quieres que te diga?. Entra a la alcoba que tenemos que decirte algo tu padre y
yo.
- No puedo creer que me pidas ahora eso
mamá, después de lo que hice hace unos meses.
-Solo te estoy pidiendo que te cases, no es
tan raro.
- Que me case, solo eso, como si fuera tan
fácil. Francisco tragó saliva y comenzó a dar vueltas por la habitación.
Primero lo de la tita y ahora que me case.
- No seas injusto, fue por tu bien, por
nuestro bien. Aún no están listos los papeles de tu adopción. Ahora se trata de
librar a tu hermano Joaquín, si no se lo llevan. Al maldito ejercito otra vez y
al frente…..Ese hombre está ayudando a los locos esos que se quieren hacer con
el mundo.
- Lo entiendo mamá, pero ya sabes que yo no
puedo. ¿Qué va a decir mi Fernando? ¿Qué va a ser de lo nuestro?
- No existe lo vuestro, basta ya. No lo
vuelvas a repetir.
- Pero mamá si me dijiste que…
- Ni te dije ni te digo, lo que no puede
ser no puede ser hijo mio. No sabes que te pueden meter en la cárcel por andar
por ahí con un hombre. Te casas y punto. La más pequeña de la Gumersinda está
casadera, es buena chica, un poco tonta pero buena mujer. Así arreglamos dos
casas.
Dos años y dos meses después de terminar la
guerra civil española, el 24 de junio de 1941 el ministro de Asuntos Exteriores
español, Ramón Serrano Suñer, anunció que España participaría al lado del
Ejército alemán, para luchar contra el comunismo en la segunda guerra mundial.
Cientos, miles de familias quedaron fragmentadas, las heridas jamás se
cerrarían. A Francisco, a Fernando, a la hija de la Gumersinda y a tanta gente,
se le esfumaron sus sueños. Al terminar la guerra Francisco juró que no
volvería a empuñar un arma, promesa que incumplió el 1 de Abril de 1999, ese
día acabó con la vida de su mujer y con la suya propia, nadie diría que hacía
sesenta años que la guerra había terminado.
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