martes, 13 de febrero de 2024

 PROPUESTA 2

 

 

ESCALÓN DESGASTADO                          

 Lola B.P.

 

Hoy es el entierro y estoy sentada, acobardada, en un  escalón desgastado que rodea parte del perímetro de la  iglesia, es el mismo donde nos sentábamos cuando éramos adolescentes. Hace frío. No he querido entrar a pesar de las insistencias, prefiero esperar a  que termine la misa de difuntos. Me agobian las iglesias llenas de gentes, vacías son más interesantes. No soporto los discursos de los curas,  ¿Cómo negar la muerte? ¿Cómo alejar el sentimiento del dolor por la muerte de un ser querido?, mejor me vendría  aceptar  la perdida, sería lo más inteligente, o podría beber hasta quedar ebria, pero se me olvida que no bebo alcohol.

El coche fúnebre, frente a mí, está inmaculado, me llama mucho la atención como brilla y las coronas tan vistosas, parecen arcoíris.

La mayoría de los hombres, están fuera, como yo. Fuman y con sus mejores galas, buscan los últimos resquicios de sol de la tarde en la plaza del pueblo. Algunos me miran con extrañeza, preguntándose quizás, que hago sentada aquí, pero no quiero distracciones del qué dirán, tan solo quiero recordar tu cara, la he olvidado y quisiera entrar, abrir el ataúd pero sería un acto de locura, inapropiado, estoy confundida, por un lado me alejo de todo recuerdo por el dolor y por otro no me importa hacer una insensatez.

 

 Sin embargo, mi memoria acierta ferozmente, al  recordar palabra a palabra, cuando me anunciaste tú muerte a escondida de los demás. Tuviste mucho valor y yo muy poca recepción. Haz hecho todo un récor de estar viva a no estar nunca más. Un tumor inoperable galopante. Catorce días. Sesenta y cuatro años ¿Cómo lidiar con tu ausencia?, te lo reprocho infinitamente.  El cielo no existe, ni el limbo, ni el infierno,  todo esto sucede aquí en la tierra.  Deberías estar  salvando vidas como siempre, con esa bata blanca tan horrorosa, a la que tanto te aferraste e identificaba, con el bolsillo lleno de bolígrafos y el fonendoscopio para escuchar los sonidos que generan los cuerpos de los pacientes, que a ti, en muchas ocasione, ni te hacía falta nada más ver sus caras. Ayudaste a salvar vidas y a ti no te salvo nadie.

Me falto el último abrazo, no quise hacerlo cuando me diste la noticia, me falto la ultima discusión, no quise me dejaste muda,

Quisiera pedirte perdón amiga, darte ese abrazo y charlar durante horas, nuestra camaradería era única y vuelve la sinrazón y te busco en llamadas reciente y ahí estas, no te has ido y sin embargo, no me atiendes.

Me levanto y dejo este escalón desgastado, decido no acompañarte en el último paseo hasta el cementerio, no quiero una despedida, no quiero dar el pésame. Me dirijo  hacia la calle Vera Cruz, pasar por tu casa me consolará más que nada, la vida sigue, de eso estoy segura.

 

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